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Pablo Ledesma no se guardó nada en diálogo con LA CAPITAL

"Nunca lo entendí a La Volpe"

Quien era la figura de la gran final hasta que lo expulsaron habló por primera vez en forma exclusiva con este medio, en su descanso en el Balneario 12 de Mar del Plata. "Las cosas no se hicieron bien, sobre todo en el último trayecto, y Estudiantes fue un merecido campeón", sentenció.

 


17.12.06
 
Por Leonardo Rodríguez


Todavía le cuesta digerir el trago amargo de haber perdido el campeonato en la finalísima del Apertura del fútbol argentino ante Estudiantes. Y más cuando piensa que estaba siendo una de las figuras de Boca, y del partido, hasta que el árbitro Sergio Pezzota lo expulsó en una situación que dejó más dudas que certezas.
Todas esas sensaciones pasan hoy por hoy por la cabeza de Pablo Ledesma, el volante de Boca que a fuerza de mucho sacrificio se ganó un lugar en un equipo donde, sobre todo por figuras y recambio, es difícil llegar y mantenerse.
De descanso en Mar del Plata aprovecha los días para estar rodeado de sus seres queridos y, por supuesto, de pasear por la costa para disfrutar del sol y la arena. Todas las tardes, cuando ya no hace tanto calor, despunta el vicio de la pelota jugando los famosos “picados” en el Balneario 12 de Punta Mogotes, el clásico de los futbolistas y el deporte. Entre gambeta y gambeta, este cordobés de bajo perfil, aceptó el diálogo con LA CAPITAL y no se guardó casi nada sobre el ciclo de Ricardo La Volpe, habló de por qué se le escapó el título a Boca, de lo mucho que le costó ganarse un lugar en este equipo y de lo que vendrá con Miguel Angel Russo como entrenador.
-Nada mejor que descansar y distenderse ahora, con todo lo que les pasó en los últimos días...
-Sí, es poco el tiempo que tenemos para descansar, pero ahora es cuando uno trata de despejarse de la mejor manera. Es la oportunidad de desenchufarse un poco de lo que fue este año, bastante duro por cierto, y disfrutar todo el tiempo posible con la familia, que es el soporte permanente en las buenas y en las malas.
-¿Y se pueden desenchufar realmente?
-Sí. Yo gracias a Dios me desenchufo bastante, recargo las pilas, porque sé que lo tengo que hacer. Sobre todo porque se viene un año bastante movido por todo lo que vamos a jugar. Tenemos que afrontar la Copa Libertadores y el campeonato y si no aprovechamos estas semanas para recargar las pilas, después es mucho más difícil.
-¿Sigue habiendo mucha bronca por el título perdido?, ¿cuál es el sentimiento del jugador de Boca?
-La bronca va a durar siempre porque se nos escapó una oportunidad muy importante de quedar por siempre en la historia de un club tan importante como Boca, ya que iba a ser la primera vez que la institución obtenga un tricampeonato. Pero somos conscientes de que las cosas no se hicieron bien, sobre todo en el último trayecto, y Estudiantes fue un merecido campeón. Por ahí estuvimos faltos de confianza y de ritmo y eso en el último partido se vio reflejado.
-A pesar de que llegaron a la final con los mismos puntos, el pensamiento general fue que Estudiantes se lo merecía más que Boca, ¿por qué creés que se dio así?
-Quizá se lo merecía en la última etapa. Ellos venían de 9 ó 10 partidos sin derrotas, después con 12 ganados y un empate, una gran campaña. Nosotros veníamos bien, sobre todo porque en el comienzo del campeonato pudimos sacar una buena diferencia de puntos. Pero nos fuimos cayendo de a poco y perdimos puntos claves en Córdoba y en nuestra cancha ante Lanús. Después, en la final cualquiera de los dos podría haberse quedado con el partido, pero sobre el final fue de ellos.
-¿Qué sentís cuando dicen que Boca perdió a la figura de la cancha por aquella expulsión tuya y que a partir de allí empezó a perder la final?
-Primero y principal, no me siento culpable para nada. Con respecto al partido, yo siempre escucho a los más grandes y dicen que las finales, o en los partidos difíciles, tienen que aparecer los grandes jugadores. Que no se tienen que esconder. Sabía que en estos duelos uno tiene que decir presente y estaba haciendo las cosas bien dentro del campo. Después, lamentablemente, por una situación de juego, me toca irme expulsado. Igual creo que este torneo no lo perdimos en este partido, en esta final, sino que lo perdimos anteriormente.
-¿En lo personal te costó mucho encontrar tu lugar en el equipo?
-Sí, demasiado. Siempre me mantuve con tranquilidad. Acá no hay otro secreto que trabajar y entrenar día a día, cuidarse mucho y hoy se ven los frutos. Este año fue muy positivo para mí porque me tocó jugar la gran parte del año, aunque el sabor es agridulce por este final que tuvimos.
-¿Cómo analizás el ciclo de La Volpe?
-Seguramente que trató de poner lo mejor de él, pero lo que hizo a mí en ningún momento me llegó a convencer. Cada técnico tiene su “librito”, cada técnico juega a su manera, pero yo no me sentía cómodo para nada. Uno es empleado de Boca y tiene que aceptar las cosas como son y cumplir con lo que el técnico a uno le pide. Tal vez no fui el mismo del primer semestre del año porque perdí mucha confianza y él no me respaldaba nunca. Pero es como te dije, cada uno viene con un mensaje, a él le gustaba jugar de una manera y yo nunca lo entendí a La Volpe.
-Estas realmente ofuscado con el técnico...
-No. Enojado no estoy, sólo digo que no entendí nunca lo que me pedía. Por eso perdí mucha confianza.
-¿Qué esperás de Russo?
-Es un técnico con mucha trayectoria que consiguió muchos títulos. Tiene un currículum importante. Yo siempre estoy con la mejor predisposición para acatar órdenes y para tratar de responderle dentro de la cancha, donde está la verdad. Así que estoy con las mejores expectativas para arrancar un año que esperemos sea mucho mejor para Boca.




 

 

 
 

 

 

 

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