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hermitage

Desorganización y càmara lenta

La extensa ceremonia tuvo una floja marca de rating

Desorganización

A diferencia de la edición anterior realizada también en el mismo lugar, la edición 38 de la entrega de los Martín Fierro deparó la mayor desorganización y caos que se recuerde en bastante tiempo del gauchito tan codiciado, una fiesta que hizo del desorden y el caos sus factores más abrumadores.

Cámara lenta

Los asistentes al evento, como así también los televidentes, debieron en medio del rigor glamoroso asumir que el trámite del show sería en cámara lenta, detalle a todas luces testimoniado en los 288 minutos que duró la entrega (sí, 4 horas 44 minutos), una extensa transmisión que veinte minutos antes de las 2.00 AM cerró bastante desinflada y chata.

Conductores

La dupla encargada de conducir mostró desniveles curiosos: por un lado Guillermo Andino se las ingenió para brindarle el timming apropiado, pero Mirtha Legrand, muy lejos de la apropiada y justa manera de manejarlo un año antes, despilfarró minutos con frases, comentarios y una serie de conductas que entorpecieron fatalmente el ritmo de la ceremonia.

Invitados

A tono con el desbarajuste global, ellos pusieron lo suyo: llegaron tarde, se mantuvieron de pie en prolongados tramos mientras alguien agradecía su premio y no faltaron los que extrajeron una videocámara para generar imágenes para sus ciclos.

Estiramiento

Aptra no hizo caso del manual de rigor y la mayoría estiró los agradecimientos en escena casi como si el fin del mundo estuviese minutos más tarde, por eso nadie se sorprendió al comprobar que cerca de la medianoche sólo se habían entregado menos de la mitad de las estatuillas previstas, delay que obligó en medio de la medianoche a dispensar las ternas en un veloz y atascado proceso.

Exceptuados de la banalidad

Los discursos, banales y patéticos en la mayoría de los casos, parecían los mensajes de cierta audiencia radial, y solo Enrique Llamas de Madariaga, Diego Capusotto, Magdalena Ruiz Guiñazú y Jorge Lanata utilizaron el atrio en vivo para darle un peso verdadero y genuino a las declaraciones del "after-award".
Julio Bazán dijo: "Esta es una profesión que da recompensas a los humildes pero gran escozor a los poderosos apoltronados en sus sillones". Ruiz Guiñazú señaló que "el periodismo independiente es la base de la democracia. Opinar y criticar no es ser golpista". Y se sumó Enrique Llamas de Madariaga: "Es preferible para la Nación una información no tan exacta que un silencio cómplice o un silencio comprado".

Noche y dichos olvidables

Si bien Mirtha tuvo una noche francamente olvidable, sus frases intercaladas en determinados momentos atenuaron su culpa, entre ellas las dirigidas a Jorge Lafauci al comienzo ("¡que lío que armó!", dijo), a Adrián Suar cuando éste entregó con emoción la placa homenaje a Guinzburg a la viuda del animador (“Además de los premios Clarín, Aptra también existe”, mencionó la diva), a los directivos del canal (“¿Dónde andan las autoridades del canal? ¿No vinieron?... Ah, sí, igual faltan algunos"), a los técnicos (“¿No se escucha distorsionado ahí en el fondo?… Cuando me llamaron para la transmisión dije que con una condición: que se vea y que se escuche, porque, perdónenme, no se enojen, el año pasado no se escuchó nada”) y a los invitados ("Vamos con los aplausos, parece que estamos medio flojitos esta noche").

Papelones

Casi veinte minutos se prorrogó el encuentro entre Mirtha y Susana cuando la primera fue a recibir la plaqueta por sus 40 años en la televisión, mientras la medianoche era un caos delante y detrás de cámaras. Pero sin dudas que Marcelo Tinelli admitiese que su ciclo no era un reality fue el golpe de gracia en una larguísima ceremonia.

Dolores y la moda

La fiesta tuvo como agravante unos bloques de moda con Dolores Barreiro que espantaron al más fuerte frente al televisor, una atractiva idea mal resuelta en la práctica que agregó al evento unos 28 minutos más de sopor, aburrimiento y la grave sensación del caos predominante.

En la sala de prensa

Si el descontrol fue un protagonista destacado en el salón principal, en la sala de prensa la cosa no terminó en desgracia por obra del destino. Un inusitado número de fotógrafos que hicieron ostentación de patoterismo, conductas olvidables y escaso rigor profesional, tuvo como bonus personas sin acreditación que deambularon a sus anchas entorpeciendo brutal y corrosivamente el predio contiguo.

Casi se van al suelo

La mayoría de los premiados pasó de una forma fugaz, las declaraciones brillaron por su ausencia y varios ganadores casi fueron al suelo por el desbande que los camarógrafos y paparazzis produjeron hasta el final. Sobre el final y cuando Peterson agradeció el premio de oro, el eterno caos se trasladó al salón principal aunque la mayoría de los invitados fugó antes de la definición mayor.

Poco rating

En medio de la anarquía y descontrol que caracterizó las acciones dentro y fuera del recinto, muchos no se sorprendieron ayer a la madrugada cuando Ibope suministró los guarismos del show en la Rural: los premios emitidos por América marcaron 19.5, una de las cifras más bajas del último lustro, podio que tuvo a “Por amor a vos” con 18.6 y “Susana” con 18.1 cerrando el score de la mediática competencia en una velada olvidable en muchísimos sentidos.

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