|  Una fecha muy particular
Se recuerda al tango junto a Gardel, Sinatra, Filiberto y Mujica Láinez
El 11 de diciembre fue instituido como el Día Nacional del Tango a partir de 1977 en homenaje al nacimiento –en 1890– de Carlos Gardel. También un día como el de hoy, de 1910, nacía en Buenos Aires el escritor Manuel Mujica Láinez. Además, un 11 de diciembre de 1915 nació en EE.UU. Frank Sinatra y en 1964 moría en la Capital Federal el célebre Juan de Dios Filiberto, el inolvidable autor de "Caminito".
Para los argentinos el 11 de diciembre tiene profundas connotaciones, no sólo por recordarse el Día Nacional del Tango, sino porque de manera conjunta se conmemora el nacimiento de Carlos Gardel ocurrido en 1890 en Francia. Por eso hoy todo tiene candencia y sabor a dos por cuatro, el ritmo popular y ciudadano que identifica a todos los argentinos. Tango, esta danza de raíz española, con ritmo de candombe, coreografía de la milonga y la profundidad emotiva de la habanera, vivió decenas de años en el suburbio de Buenos Aires. Fueron célebres los "piringundines" como La Ensenada, La Batería, Tres Esquinas y Las 14 provincias. En 1880 se conoció el primer tango del que se tiene memoria: "Dame la lata". Ese tango que un día ganó el centro de aquella Corrientes angosta y se hizo de pronto el ritmo que todos sentían hoy perdura gracias a tantas figuras que lo hicieron recorrer todas las geografías del mundo, tal como lo hizo Carlos Gardel, mito y leyenda que hoy pervive en el sentimiento de todos los argentinos, aún habiendo nacido francés. Pero mucho más allá de la geografía en la cual llegó a este mundo, Carlos Gardel es indiscutiblemente el máximo referente del dos por cuatro. Si bien él no fue el primer cantor de tango, sí fue quien impuso un inimitable estilo que jamás fue igualado, mucho menos superado. A Carlos Gardel se le debe el haber impuesto un timbre de voz sonoro y transparente en tiempos en los que la técnica de mejora y masterización no se conocía. El cantante, como en el caso de Carlos Gardel, tan solo disponía de su propio talento, capacidad y profesionalismo para imponerse, y así lo hizo, no sólo en el país, también en el exterior. Su leyenda comenzó a agigantarse cuando trágicamente un 24 de junio de 1935 moría en Medellín, Colombia, en viaje de regreso a su país de adopción. Los historiadores del "Zorzal Criollo" establecen que en su repertorio figuraban más de 800 temas –¿quién los tiene hoy en día?–. El los cantaba con esa voz maravillosa con que la naturaleza lo había dotado. Como todos saben, Gardel no sólo cantaba, también componía; tuvo la virtud de manejar la inspiración y transportarla con increíble sensibilidad al ritmo del dos por cuatro. De su pluma se conocen obras como "Cuesta abajo", "Mano a mano", "Mi Buenos Aires querido" y, entre otras, "El día que me quieras". A él se lo identifica de inmediato con el porteño "El Abasto", porque ahí comenzó a transitar los primeros escenarios hasta llegar al corazón de la calle Corrientes, llegando a cantar en los más jerarquizados escenarios de Nueva York. Pero su fama llegó a los cincos continentes. Carlos Gardel no sólo tenía condiciones para la composición y para el canto, sino también para la actuación. El cine lo convocó y de él se conocen la mítica "Flor de durazno" de 1917, "Luces de Buenos Aires" de 1931, "Cuesta abajo" de 1934, "El tango en Broadway" también de ese mismo año y su última producción cinematográfica de 1935, "El día que me quieras", que seguramente todos los argentinos recuerdan, máxime un día como hoy. |